LA TERAPEUTICA DE LA BIODECODIFICACIÓN I

No todos los malestares se solucionan o mejoran con la biodecodificación y al mismo tiempo muchos malestares y dolencias o enfermedades desaparecen con la biodecodificación.

Hay deterioros del cuerpo que no se recuperan solo aplicando las herramientas psicosomáticas[1], hay marcas en el cuerpo en ocasiones como resultado del abuso del plano físico, o en otras ocasiones condiciones congénitas que no se modifican desde estas herramientas. En el marco de lo que nos ocurre lo principal es aceptar nuestra realidad, condición física y observar el comportamiento con nuestro físico (alimentación, ejercicio-sedentarismo, etc)

En las consultas, a partir de la información que el cuerpo nos brinda desde el síntoma, comenzamos a elaborar y procesar en lo mental, en un esfuerzo de observar y entender racionalmente lo que está haciendo nuestro cuerpo. Como si aprendiéramos la mecánica de nuestro auto, o mejor aún el funcionamiento de una computadora y sus partes duras y blandas, para hallar hipótesis y una explicación más o menos lógica acerca del “mal funcionamiento” de un órgano, un tejido, un proceso del cuerpo.

En este plano mental también comienza la necesidad de apertura para cambiar el paradigma que venimos sosteniendo sobre la enfermedad. Muchas personas ya tienen incorporados axiomas de la psicosomática, del funcionamiento en nuestra salud del par mente - cuerpo.[2] Suelen ser principios que se han aprendido y luego se han experimentado, quienes ya han podido observar estas manifestaciones concretas en su vida, entonces inician el proceso terapéutico desde otro lugar.

 

Pensar diferente en relación al origen del síntoma.

Es el primer paso para destrabar los bloqueos que está provocando que el síntoma se alimente y persista.

El modo en el que habitual y tradicionalmente nos encontramos frente a una enfermedad es de invalidación, de impotencia. Cuando padecemos alguna enfermedad nos quedamos postrados y algunos nos preguntamos porqué. Generalmente las palabras que usamos para describir que nos enfermamos es me pesque un virus o un resfrío, contraje esta enfermedad, también tengo tal cosa…. Como si esto llegara solamente desde algún lugar externo, lo adquirimos, lo incorporamos sin intención. ¡Nadie quiere pescar un resfrío! Visto desde este punto de vista si vamos por la calle y se nos pega una peste (que para colmo es invisible), pues entonces no existe posibilidad de actuar a favor de nuestra salud mas que permitir calmar el proceso de la enfermedad (dolores, molestias) y dejar que cumpla su ciclo.

Pero que ocurre si comenzamos a conocer que muchos síntomas que tenemos no provienen solamente del afuera. Que muchos síntomas que padecemos como por ejemplo aquellos derivados del stress -del cual resulta difícil escaparse por la magnitud de su ambigüedad- tienen una lógica, más allá de retirarse al tomarnos unas vacaciones. Que ocurre cuando comenzamos a entender y aplicar otros métodos o prácticas que nos permiten visibilizar el origen de esa peste, nuestra vulnerabilidad frente a ella y nuestra capacidad de liberarla, aminorarla o esquivarla.[3] Lo que ocurre es que comenzamos a validar nuestra capacidad de gestionarnos la salud. A verificar que aquello que pensamos, sentimos o creemos influye en nuestro físico. Nos volvemos responsables de nuestras acciones y aprendemos un método que funciona como un botiquín inteligente: con preventivos, calmantes y medicinas mentales, emocionales y energéticas.

Hacia otra dirección del camino, sostener que no tenemos nada que ver con la enfermedad o que solo será el reposo la clave de nuestra recuperación, (que de hecho generalmente funciona) o que esperamos poder seguir con toda nuestra cotidianeidad y una píldora nos lo resuelva es una vía tan real como casos que la biodecodificación no puede ayudar. Quiero decir que si no hay una disposición a indagar e indagarse, o si no hay energía para hacerlo, o si no hay apertura para salir del rol victimista, pues entonces en lo que mi experiencia dicta no he visto resultados.

Cambiar, mudarme de piel, modificar creencias o valores resulta ser un desafío no muy sencillo y cada ser en este plano tiene la libertad de elegir aquello que considera adecuado para sí. No juzgamos esas decisiones y las respetamos en cualquier proceso. De la misma manera esperamos que no se nos juzgue y se nos repete por ir hacia el camino inverso. Cada ser se manifiesta de diversas formas en la búsqueda de su bienestar.

El valioso material investigativo con el que contamos para mejorar nuestros puntos de referencia y nuestros axiomas sobre la salud son producto del trabajo de muchos profesionales médicos, psicólogos entre los cuales destacamos en este momento Ryke Geerd Hamer. Nuestra mente alcanza a comprender desde las investigaciones del Doctor los procesos internos que operan. Como seres con inteligencia, necesitamos entender el porque y el para que una gastritis, un dolor muscular, una proliferación celular, etc.

Hay un paralelismo que puede clarificar, en ocasiones me gusta mirar al ser humano como una sofisticada computadora. Tiene sus centros de energía, su fuente, tiene acceso a una red de informaciones infinitas, tiene partes duras como los órganos, los miembros y partes blandas como la información biológica gracias a la cual el sistema digestivo, respiratorio, reproductor etc, funcionan sin intervención del pensamiento. Las informaciones que nos llegan del exterior y desde el interior producen reacciones. Podemos decir que en el exterior se encuentran los eventos que ocurren, las circunstancias que nos toca vivir. En el interior ocurren nuestros pensamientos, ideas, creencias, recuerdos, evocaciones, emociones etc. También hay un lugar intermedio, podríamos llamarles entre el exterior y el interior que ocurre cuando interpretamos los hechos que nos rodean.

 Siempre invito a tomar conciencia de la conexión que existe entre la dolencia o síntoma y las informaciones que estoy ingresando a mi ser. Todo tiene una lógica, todo lo que proceso a nivel información hace eco en el comportamiento de mis sistemas. Las preocupaciones, los pensamientos recurrentes, las emociones, los recuerdos, los temas fijos, las noticias, los rumores, las visualizaciones, las imágenes, etc. Y luego los sitios internos por donde voy llevando esa información, es decir mis elucubraciones.

Y cuando nos encontramos hablando, tomando conciencia, reflexionando sobre eso que hacemos ocurre la mayoría de las veces que los síntomas se distienden. Siguiendo con la figuración seria como pasarnos un scan y revisar esos procesos escondidos y sacarlos a la luz y analizar de que manera podemos orientarlos hacia un lugar mas saludable. En ocasiones nos damos cuenta con facilidad que nuestros razonamientos, hábitos, sentimientos o creencias no nos estaban llevando por buen camino. En otros casos, aunque sabemos que ese camino no nos lleva a buen puerto el cambio es mucho mas complicado, porque en general sentimos que se juega parte vital de nuestra identidad.

En este punto muchos se preguntarán entonces si vale la pena, y aquí cada cual elige libremente su camino. Mi punto de vista me dice que la experiencia humana es un aprendizaje permanente y nuestro cuerpo es un medio para manifestarlo. Que no se juega nuestro dominio sobre el mundo material, sino que la batalla mayor es con el universo de lo no visible aun, de aquello que no podemos comprender, del alma, de la naturaleza en armonía con nuestro ser, de la paz y la reconciliación consigo mismo de todos los hombres de este planeta. Creo que la batalla es el encuentro con el alma, y el total conocimiento del propio ser. Entonces desde este punto de vista siempre vale la pena seguir hacia adelante porque el final del camino estará en los albores de la muerte.  Y aunque sea duro en muchas ocasiones pasar por la experiencia humana los aprendizajes son validos si nos permiten sentir en unión con todo y como arqueólogos ir juntando las piezas que nos permiten entender la figura final, nuestro paso por este mundo.



[1] Nos obstante, me permito la posibilidad de creer en el testimonio de muchas personas que fundamentalmente a través de la hipnósis o visualización creativa autogeneraron el restablecimiento de tejidos y el mejoramiento de la salud. No lo manejo hoy, pero no creo que sea imposible. No obstante reconozco el límite del campo físico y el límite de la ciencia aún.

 

[2] Desde un punto de vista energético, también pude abordarse el cuerpo, intuitivamente es posible llegar a comprender el comportamiento de los órganos, sus necesidades, sus carencias, sus manifestaciones. Es otro camino, que requiere también guias responsables y empatía con el método. Cada ser se manifiesta de diversas formas y la búsqueda del bienestar es una de ellas.

 

[3] La forma que me expreso es ilustrativa, no soy científica, No podría yo dar una clase de bacterias y virus pero sí puedo hablar de lo que conozco y veo en el trabajo terapéutico con las enfermedades y los síntomas.