Mar de Palabras
Estamos llenos de historias y teorías, de
relatos que explican a través del lenguaje, de palabras que se refieren a cosas
y a relaciones entre cosas que pueden o no verse en el mundo real.
Estamos llenos de palabras,
interpretaciones, opiniones, juicios, puntos de vista, construcciones y
derivaciones de esos enormes edificios de ideas.
Estamos llenos de conceptos, teorías,
hipótesis y análisis de las cosas que curren en la realidad.
Lo maravilloso de las historias es que
pueden modificarse, puede haber cientos de formas de relatar lo vivido. Y cada
cuento lleva a un final distinto.
Qué historia estoy contando sobre mi mismo.
¿Puedo tomar una idea de mi en el hoy y recorrer todo el hilo conductor que me
lleve a los orígenes de ello? Lo que me enseñaron, lo que vi, lo que viví.
Todas esas situaciones que me hicieron sentir seguro y de las que hoy no estoy
dispuesto a renunciar aunque duelan o tengan poco sentido para mi en el presente.
Relatos que me conversan lo correcto que
soy, lo bien que me adapto, lo bien que defiendo, lo bien que acepto o que
triunfo y someto; o que me lleno de objetos para sobrevivir o lo bien que me
ven o lo bien que me veo. Es un barco
pequeño en un mar de palabras que puede ser muy peligroso.
Todo lo que aprendiste es pesado de cargar:
¿El cuerpo frente al espejo que dice?
¿Tu mirada que expresa?
¿Tus manos, que quieren?
¿Tus manías, qué inventan?
¿Tu corazón, late bien?
¿Tus sistemas operan bien?
¿Estás en el lugar correcto?
Todo ello se siente, no hay necesidad de
justificarlo. Pero si te gustan los relatos sé consciente de que solo son eso, historias,
memorias, que ocupan mucho lugar y mucho peso y que al final son solo una
ilusión.
Y fundamentalmente que no te has dado
cuenta pero tienes poder sobre ellas.